Un día en la vida de John F. Kennedy (11/03/1961)
Kennedy se despierta cada mañana a las 8,15. He aquí el horario cotidiano (recepciones y viajes aparte) al que se esfuerza Jack en someterse, en nombre de la eficacia:
A las 8,15, Charles Fickin “maitre”del presidente llama a la puertade su habitación en el segundo piso de la Casa Blanca.
“Estoy en pie”, responde Kennedy,que se pone una vieja bata sobre su pijama.
Toma inmediatamente un baño rápido, se afeite y se pone, fiel a sus hábitos de marino, un maillot de cuerpo, sin mangas, bajo su camisa. El mismo selecciona en su ropero uno de sus trajes: chaqueta con un solo botón, que tanto le gustan.
A las 8,50, Charles lleva a Kennedy el “plateau” bien repleto de su desayuno; jugo de naranja, dos huevos cocidos, tostadas y café con leche.
Es entonces cuando Carolina irrumpe en la habitación de papá para darle los buenos días. La niña se marcha cuando la doctora Janet Travell llega para proceder a un examen-relámpago del presidente.
A las 9,10, Kennedy cierra los cuatro periódicos que ha leido brevemente:“New York Times”, “NewYork Herald”, “Baltimore Sun” y“Wall Street Journal”.
9,15: Dean Rusk, su secretario de Estado, conversa con él durante diez minutos, por teléfono. Es la primera de las “entrevistas telefónicas”que Kennedy impone a los principales miembros de su Gobierno,a razón de una quincena de ellas por día.
9,25: Kennedy toma el ascensor para descender a su despacho, en el entresuelo. Comienza su verdadera jornada. Mrs. Evelyn Lincoln,su secretaria desde hace dieciocho años, le indica el programa del día y las visitas previstas: 70 por término medio.
Por la noche, si ninguna recepción está inserta en el orden del día, la cena es servida a las ocho.En las dos comidas el menú consta de un consomé, carnes asadas, helados de grosella, zanahorias, queso francés (para dar placer a Jackie) y la tarta de manzana de Jack.
A las 10,48 vuelve Kennedy a su habitación y se mete rápidamente en la cama. A las 11 su lámpara esta apagada; como un colegia linterno, no tiene ni el derecho de leer en la cama.
(Crónica de 1961)
vía La Región de Ourense | Historia en 4 Tiempos (11/03/2011).
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