El moco seco
Como ya tengo contado en otras ocasiones, la verdad es que en un servicio de urgencias vemos casi de todo, menos urgencias… Aunque a veces las hay, cómo no…
Ayer mismo tuvimos la consulta que no se puede clasificar de “urgente” ni grave ni nada similar… Lo cuento:
Acude un matrimonio de treintaytantos, siendo el marido el que se consulta:
¿Qué le pasa?
Pus nada, doctor, que tengo un moco seco en la nariz desde hace dos semanas, que me está volviendo loco porque no logro quitarmelo y me molesta mucho. Ya probé a usar varias cosas, incluida agua de mar, pero nada, y no sabe lo que sufro…
Ante mi mirada de asombro, la mujer intercede y asevera a su vez:
Sí, doctor, no se imagina lo mal que lo está pasando, a veces incluso, al intentar sacarselo, sangra por la nariz… Yo lo he intentado y toda la familia, mi hermana y mi cuñado también, pero no hay manera.
Después de tantos años de carrera y de tantos años de trabajo, nunca pensé que tendría que quitarle los mocos no sólo a mis hijos y nietos…
Finalmente, ante la “gravedad” del cuadro, llamo al enfermero para que me traiga unas pinzas, exploro y… Premio!!! El moco seco!
Y se fueron tan felices…
La verdad es que piensas muchas cosas, por supuesto. Entre las cosas que pensé es la cantidad de veces que vas en coche y paras en un semáforo y ves cómo el conductor/a (siempre es el/la que está al volante), aprovecha para limpiar la chimenea…
Pero al final… Pues eso, se fueron felices, mejor, ¿no?
Salud!
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