La castaña seca
Como hasta los médicos enfermamos (cosa que le pasó a un compañero estos días), terminamos, como casi todo el mundo, siguiendo un tratamiento para la dolencia que nos afecta, que en el caso que hablamos, hipertension arterial, y colesterol y triglicéridos altos, implica una dieta bastante estricta (para evitar tener que tomar más medicación) sin sal y sin grasas, básicamente.
Además, “su médico” (los médicos generalmente acudimos a otro compañero a que nos diagnostique y nos trate, para no perder la objetividad y no caer en nuestra subjetividad), le receta una pastilla para la tension, puestro que está por las nubes y en cualquier momento puede reventar una cañería.
Bien, en pocos días la tensión empieza a controlarse y bajar hasta la mitad (sí, sí, la tenía realmente por las nubes!!!).
Pero como el achuchón fué fuerte, se le notaba en la cara el malestar y mucha gente le preguntaba que qué le pasaba y él explicaba que si tal y cual…
Evidentemente, muchísima gente le habló de remedios caseros, pues todo el mundo quiere colaborar en estos casos, y hubo de todo tipo de recetas, bienvenidas todas por él, pues no es una persona cerrada y valora posibilidades, incluidas las naturales, por qué no… Hacer ejercicio, infusión de hojas de olivo, etc…
Bien, todo bien, hasta que una persona le aseguró que conocía el secreto de los “viejos” para la tensión, y que era ¡Una castaña seca (pilonga) en el bolsillo del pantalón!
Creo que le falta el ojo de rana de Malasia, las alas de colibrí azul y el cuerno de un unicornio para ser la receta del mago Merlín…
Por cierto… ¿Cúanto hay de estrés en la situación de este compañero? Por que un servicio de urgencias estresa…
Cuidense
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