M. y los gases sevillanos
M. es una chica de unos 30 años acude por dolor en estómago, que ya lleva sufriendo varios meses. Ya acudió en otra ocasión al servicio de urgencias de un centro de Sevilla, ciudad en la que reside por motivos laborales desde hace un par de años, donde le hicieron una placa radiográfica simple de abdomen.
La chica aporta la radiografía, comenta el diagnóstico que le habían dado, y que venía más que nada a cerciorarse y confirmar el diagnóstico.
Le dijeron, después de una exploración física y varias pruebas analíticas, además de la comentada radiografía, que lo que tenía era el estómago lleno de gases, y que jamás habían visto tanto aire en un estómago. Y le preguntaron por hábitos alimenticios y de bebida, destacando que se tomaba de 3 a 4 litros al día de colas y refrescos con gas. Además, que tardaba menos de 5 minutos en comer, y que esa suma de cosas, el beber tanto gas y comer tan rápido, eran las causas del gas en estómago (aerogastria) y de sus dolores.
Pongo la radiografía en el negatoscopio para verla, y ¡oh, dios!, se veía un estómago perfectamente perfilado porque estaba absolutamente lleno de aire. Absolutamente.
Lo comento con la paciente, que efectivamente nunca había visto, en más de un cuarto de siglo de profesión, tanto gas gástrico.
El caso es que, llegado ese momento, M. toma la palabra y me dice: si, es cierto que soy una persona muy nerviosa, que como muy rápido y que tomo bebidas gaseosas, pero yo, realmente, lo que creo es que el aire de Sevilla ¡no me sienta nada bien!
Estaba claro que en ningún sentido le sentaba bien el aire de Sevilla…
¿Tratamiento posible? Un traslado… Pero aún no existen recetas para eso, y menos en urgencias…
Deja un comentario
Publicidad









